Esta pintoresca ciudad es bañada por el río Miel. Entre sus atracciones naturales se encuentra el río Toa, marcado por numerosas cascadas. La más conocida es El Saltadero, con 17 metros de altura.
También
es posible deleitarse con tanto monte alrededor. Vista desde lejos, una
colina en las inmediaciones de la ciudad asemeja a una joven echada: la
llamada la Bella Durmiente.
En esta ciudad se conserva dentro de una vitrina y con un pedestal de plata la Cruz de la Parra, símbolo de la cristiandad, traída por Cristóbal Colón en su primer viaje.
Nuestra
Señora de la Asunción de Baracoa (1511) fue la primera de las siete
villas fundadas en la mayor de las Antillas por el Adelantado español Diego Velázquez, convirtiéndose de hecho en la primera capital y episcopado de Cuba.
Es hoy el
centro de una pintoresca localidad de 900 km2 de superficie que
conserva bosques similares a los de la época colonial. Es identificada
por muchos con un sistema sui generis de elevación de cima aplanada
bautizada con el nombre de El Yunque de Baracoa.
El acceso por carretera a esta localidad es por sí un atractivo para los visitantes. La Farola
es un serpenteante viaducto construido en la primera mitad de la década
de 1960, con 11 puentes colgantes cuya altura máxima se encuentra en un
lugar conocido como Alto de Cotilla, a 600 metros sobre el nivel del
mar.
La ciudad tiene también un aeropuerto nacional que se ocupa de las operaciones de los aviones de tamaño pequeño y mediano.
En Baracoa se conservan aún claras evidencias del sólido sistema de fortificaciones coloniales. Están ahí los fuertes Matachín, donde hoy se encuentra el Museo Municipal; La Punta, que funciona actualmente como restaurante; y Seboruco o El Castillo de la villa, devenido hotel confortable.
También la escoltan los torreones de Joa y Caguasey. Todos ellos fueron construidos para defender la ciudad del asedio de piratas y corsarios.
Trabajo original: Baracoa, la Ciudad Primada de Cuba